lunes, 11 de octubre de 2010

DE LA SUBLEVACIÓN AVANZAR HACIA LA INSURRECCIÓN

La protesta de la tropa policial y militar con la toma de los destacamentos, la quema de llantas, el cierre de calles, la toma de aeropuertos, de puentes y carreteras exigiendo la derogatoria de ley de servicio público dio paso a la sublevación de policías y soldados rechazando la inoperancia y corrupción de los altos mandos de la policía y de las fuerzas armadas, como  la del general de la policía Freddy  Martínez  y la del general Ernesto González Jefe del comando conjunto de las FFAA.

La lucha altiva de los policías y soldados se expresaron también con las pifias y los gritos de rechazo contra  los ministros se seguridad Miguel Carvajal  en los aeropuertos de Quito y Guayaquil, y contra el Presidente Correa y su ministro del interior Gustavo Jalkh en el regimiento Nº 1 en Quito.

Correa, haciendo gala de arrogancia y prepotencia,  negándose a resolver los justos reclamos empleando el viejo estilo populista de derechosa partidocracia desafiaba  vociferando que: ¡No voy a dar un paso atrás! ¡Si quieren matarme mátenme! Esto provocó que la tropa  le responda con unas merecidas puteadas y con gases lacrimógenos.

Estos acontecimientos vienen siendo distorsionadas, deslegitimadas y reprochadas por distintos sectores como el gobierno,  periodistas pro oligarcas y conocidos dirigentes de partidos políticos de la tradicional derecha.

Dicen que los policías desprotegieron a la ciudadanía y la dejaron a merced de la delincuencia, que fueron utilizados por los Gutiérrez y son acusados por Correa de matones, asesinos,  conspiradores y golpistas.

Los Grupos de Combatientes Populares valoramos que la lucha combativa de los policías y militares forma parte del creciente descontento popular que se viene desarrollando en diferentes partes del país contra el desgobierno de Correa.

Muestra de ello son las movilizaciones de los indígenas y campesinos contra la ley privatizadora del agua, las huelgas obreras del ingenio azucarero en la troncal y de Erco en Cuenca que desenmascararon la corruptela del Ministerio del Trabajo, las movilizaciones de los estudiantes universitarios contra la nefasta ley de educación superior, la lucha de los trabajadores del sector público en defensa de la estabilidad y mejores salarios, etc. Son expresiones del crecimiento y desarrollo de la lucha popular.
Sin embargo la respuesta de Correa ha sido el insulto, la calumnia, la amenaza, los juicios, el despido y la cárcel para reprimir, asustar y amedrentar a las organizaciones obreras, campesinas, indígenas, magisteriales y estudiantiles   que resisten y se oponen a la corrupción, al neoliberalismo y a las leyes anti populares. 

 Ahora arremeten contra la tropa policial y militar, que utilizó la lucha callejera para defender sus derechos,  los persiguen, investigan, procesan, les relevan de sus funciones,  los cambian a  jurisdicciones lejanas a sus hogares y encarcelan.

Es evidente  que Correa frente al avance de su impopularidad y rechazo popular supo aprovechar los acontecimientos de rebelión policial que se dieron en el regimiento Nº1 Quito victimizándose. Montó el show de que se estaba fraguando un golpe de estado, que lo tenían  secuestrado y que su vida estaba en peligro. 

Nunca hubo golpe ni intento de golpe de estado porque nadie planteo el derrocamiento del gobierno y tampoco nadie asumió el poder en lugar de Correa.

Nunca estuvo secuestrado. Correa busco voluntariamente el hospital para recuperarse de la asfixia y de la inflamación de su rodilla luego de las escaramuzas entre el cuerpo de seguridad presidencial y la policía, los médicos le dieron el alta y en la tarde declaró el estado de excepción, ordenó el cierre de la transmisión de los canales privados de radio y televisión, conversó personalmente con algunos de sus ministros, habló cuando quiso por la radio gubernamental, hablo telefónicamente con el secretario de la  ONU y con los presidentes de  la UNASUR reunidos en Argentina.

Es importante señalar que Correa siempre estuvo custodiado y protegido por el GOE y el GIR (lo que felicitó en su enlace sabatino) que incluso en varias ocasiones lo invitaron a salir y él se negó.

Estaba claro entonces Correa quería salir como héroe fingiendo un aberrante rescate en donde se desarrolló un operativo dirigido por el comandante de la brigada de fuerzas especiales Patria. Entraron con todo abrieron fuego de forma indiscriminada sin importarle la vida de los civiles que se encontraban en el hospital y la de sus propios efectivos.

La mediocre y desordenada operación de rescate provocó la muerte de dos militares y un policía así como también  varios heridos.

En la Plaza de la Independencia lo esperaban los ministros y los seguidores del gobierno para consumar entre aplausos y abrazos la despótica hazaña de haber provocado, desafiado y ofendido a la tropa de la policía; y de haber   traicionado con sus nefastas leyes los intereses populares.

En estas condiciones la única alternativa cierta es continuar la lucha alentando la unidad  de todos los sectores sociales que protestan, para ir a nuevas y más altas  movilizaciones, realizando el  combate en las calles, plazas y carreteras del país,  por la defensa de nuestros derechos, por  pan, libertad y justicia.

Pueblo, soldados y policías unidos con el compromiso de avanzar hacia nuevos levantamientos, en donde los uniformados pasen de la sublevación a hacer parte de la insurrección armada popular.

El despotismo de Correa, la corruptela de politiqueros, los altos mandos de la policía y de las FFAA, los depredadores oligarcas apropiados de las riquezas de nuestra Patria, los responsables del hambre y la explotación, solo serán superados y derrocados con un pueblo unido y levantado en armas para liberar a nuestro Ecuador de las garras imperialistas norteamericanas para implantar un gobierno del pueblo y para el pueblo. 

viernes, 1 de octubre de 2010

Paquetazos neoliberales de la “Revolución Ciudadana”, a la vista


Indignados, decepcionados y dispuestos a enfrentar el paquetazo que anuncia el Alcalde de Quito reeditando “la larga y negra noche neoliberal” al buscar imponer nuevos tributos nos encontramos los jóvenes, los vecinos, los artesanos de los barrios, los obreros, estudiantes, profesores, amas de casa, choferes, burócratas y artistas de Quito.

La base legal para este paquetazo a los bolsillos de los hogares quiteños nació de la aprobación del Código Orgánico de Ordenamiento Territorial, Descentralización y Autonomías (COOTAD) por parte de los asambleístas de Alianza País y otros sujetos dedicados a venderse por migajas que el gobierno les ofrece.
Se busca aumentar el precio de la gasolina, el cobro de peajes dentro de la ciudad, una tasa de USD10 para cada vehículo nuevo y otra para la circulación de todo carro dentro del Distrito Metropolitano, este hecho abre las puertas para que otros municipios y mancomunidades que se están conformando estarían en la obligación de imponer estas y otras medidas en contra de los pueblos.

Estas medidas confirman en primer lugar la mayor derechización del gobierno de Correa y sus cercanos colaboradores; segundo, la tendencia de los gobiernos locales ligados al régimen de Correa a privatizar los espacios públicos, la educación, la salud y más adelante será la recolección de basura, del agua, etc., a través de delegar a la empresa privada, estos servicios; tercero que el gobierno discrimine quien necesita la atención del Estado; y cuarto que el gobierno central no sea el blanco principal frente a las medidas antipopulares y se libere de asumir el financiamiento de los municipios dejando que el pueblo los financie.

Los quiteños tenemos una larga e importante experiencia de lucha, de resistencia; las calles han sido y son testigos de la movilización de varios sectores sociales y políticos, la juventud es protagonista determinante, irreverente, con conciencia y desarrollo político que no estamos dispuestos a aguantar imposiciones a nombre de la “revolución ciudadana” para sostener un modelo corrupto y neoliberal que afirma el sistema capitalista y desnuda la esencia ideológica de una camada de socialdemócratas que están dispuestos a golpear los bolsillos de las familias pobres y la clase media.

La unidad de todas y todos los quiteños fortalecerá la resistencia y la lucha para alcanzar una verdadera distribución de la riqueza que implica quitar a los poderosos para beneficio de los de a pie y no como el gobierno está haciendo quitando a los de abajo y sometiéndose a la burguesía y el imperialismo.

Con el ejemplo de nuestros próceres de la independencia, la experiencia de lucha bicentenaria, la barricada de los barrios y la convicción de los cientos de hombres y mujeres que han luchado por una verdadera revolución social, la consigna es organizar la lucha, fortalecer la unidad de los revolucionarios contra los paquetazos, la renuncia del proyecto democrático de Correa y las medidas neoliberales.

La justicia de Correa reverdese la corrupción y represión

Sin duda alguna, una de las situaciones que más preocupa a nuestro pueblo hoy en día, es la inseguridad, y no es para menos, el crecimiento de la delincuencia con su estela de robos, asaltos, narcotráfico y sobre todo el sicariato, ha creado alarma social.

Es evidente que esto se da por el agravamiento de la crisis del capitalismo, que se expresa en el Ecuador con el aumento del costo de la vida (alimentos, medicinas), el desempleo, los sueldos miserables que ganan los trabajadores y la corrupción desde las altas esferas.

Sin embargo, Correa en lugar de gobernar a favor de los sectores populares aplicando mano dura contra los empresarios evasores, banqueros corruptos y los grandes comerciantes acaparadores y especuladores que incrementan los precios de los productos de primera necesidad; crea decretos y elabora leyes reaccionarias y anti populares dirigidas más bien a reprimir el descontento popular creando un clima de miedo y desconfianza.

Pretende el farsante, que ejerciendo un sistema de control social represivo utilizando a la policía para frenar la rebeldía estudiantil en la Costa, prohibiendo su movilización en horas de clases, apresar y amenazar con la expulsión, imponer el uso de la mochila transparente y promover charlas policiales intimidantes en los colegios, va a detener el crimen.

Tampoco detendrán la inseguridad los proyectos de reformas penales que el ministerio de “JUSTICIA” ha presentado a la Asamblea, que plantea aumentar y acumular penas a menores y adultos, desconociendo el principio de la inocencia, la inimputabilidad por la edad y el debido proceso en los juicios.

Los estudios del delito y la vida misma han demostrado que endurecer las penas, militarizar y policializar las calles (algunos policías por los bajos sueldos se convierten en participantes en delitos), utilizar furtivamente la tortura y los malos tratos, desarrollar nuevos discursos con argumentos legales retrógrados para criminalizar la lucha popular, ¡no cambia nada!; porque vivimos en este sistema de podredumbre que mantiene la desigualdad social con una derecha que gobierna para su círculo verde y rosa.

En este contexto, mientras jueces y fiscales como marionetas de la Revolución Ciudadana liberan a conocidos narcotraficantes, a corruptos del actual gobierno como el ex ministro de Deportes, silencian y reverdecen la impunidad de los asesinatos “extrajudiciales”, extorciones y torturas cometidas por los organismos especiales de la policía como en el caso FYBECA o en Dayuma; se suma el pedido de Correa de dejar en la impunidad los actos de corrupción del Dahik, Gallardo y Mahuad. Estos acontecimientos incrementan la desconfianza y el repudio del pueblo hacia la justicia verde de Correa.

Para los trabajadores, las amas de casa y la juventud, solo nos queda el camino de la unidad y la lucha para enfrentar la prepotencia, el autoritarismo y la impunidad de Correa. Nuestra tarea es redoblar los esfuerzos revolucionarios para avanzar en la organización de la lucha armada y derrocar a la oligarquía y al imperialismo, para garantizar la construcción de la patria socialista, soberana y de justicia social que los sectores populares soñamos.