Repugnado y arrepentido por haber inventado una serie de sustancias destructivas, Alfred Nobel, trató de enmendar su error al testar en 1895 a favor de crear un fondo encaminado a premiar los mejores exponentes de distintas áreas del saber y a aquellos que hicieran un aporte destacado para el logro y mantenimiento de la paz en el mundo.
Desde 1901, primer año de entrega del Premio Nobel de la Paz, Barack Obama es el cuarto presidente de Estados Unidos que recibe la distinción. Sin embargo, esta es la primera vez que se entrega -según la información proporcionada por el Comité Noruego del Premio Nobel- no por alguna obra o acción realizada a favor de la paz sino por ''su extraordinario esfuerzo a favor de fortalecer la diplomacia y la cooperación internacional''.
Imagino que con esto se inaugura una nueva etapa en que el Comité Nobel tan preocupado por el mantenimiento de la paz en el mundo, -al no encontrar a nadie que haya hecho una acción en este sentido- se va a encargar ahora de premiar a aquellos que al menos hagan ''esfuerzos'' en tal dirección.
En esta lógica, es de esperar que los próximos Premios Nobel sean una dura lucha entre el dictador de Honduras Roberto Micheletti, por su esfuerzo para recibir a la delegación de la OEA que busca restituir al presidente constitucional de ese país, Álvaro Uribe por sus extraordinarios esfuerzos por restablecer las relaciones diplomáticas con Ecuador después de haber ordenado la invasión a ese país o Alan García, el presidente peruano por su descomunal esfuerzo para pacificar a los indios que pretenden evitar que sus ancestrales territorios sean vulnerados por las transnacionales que intentan instalarse en su pachamama querida.
En tan memorable día es bueno recordar quienes fueron los anteriores colegas de Obama en recibir la distinción. El primero de ellos en 1906 Teodoro Roosevelt, por establecer para América Latina la política del ''Gran Garrote'' que inauguró una época de intervenciones militares de Estados Unidos en el Caribe. Entre estas políticas que le hicieron acumular méritos para tan distinguido premio está la invasión a Cuba en 1902 y la instalación de la Enmienda Platt en la Constitución cubana con la cual se pretendía legalizar la intervención de Estados Unidos en los asuntos internos de la isla.
Roosevelt adjuntó a la Doctrina Monroe el corolario que lleva su nombre y que permitía a las Fuerzas Armadas de Estados Unidos actuar como ''policía internacional'' ante cualquier conflicto que surgiera en América Latina. Así, además de Cuba, apoyó la intervención imperialista europea contra el gobierno de Cipriano Castro en Venezuela en 1902, y ordenó la invasión de la armada de Estados Unidos en República Dominicana en 1905, entre otras importantes acciones por la paz.
Después de Roosevelt, el Presidente Woodrow Wilson fue honrado con tal alta distinción en el año 1919. Entre los méritos más importantes que lo llevaron al mismo se debe destacar que en su período de gobierno se firmó con Nicaragua el Tratado Bryan-Chamorro, mediante el cual se vulneraba descaradamente la soberanía nicaragüense, incluso con la pretensión no refrendada de instalar un instrumento similar a la Enmienda Platt en la Constitución de ese país centroamericano. En 1915, Wilson ordenó la intervención militar de Estados Unidos en Haití, sometiéndolo a este país a una situación colonial por 18 años. Miles de haitianos murieron por la represión desatada durante ese período y al igual que Roosevelt ocupó militarmente República Dominicana en 1916. Pareciera que esta es una condición para obtener el Premio Nobel de la Paz.
Durante muchos años, los presidentes de Estados Unidos no hicieron méritos suficientes para obtener nuevamente el Premio Nobel, pero en 1973 Henry Kissinger, Secretario de Estado en el gobierno de Richard Nixon, junto al vietnamita Le Duc Tho ganaron el reconocimiento.
Entre las acciones más destacadas de Kissinger están su colaboración y apoyo para las violaciones de los derechos humanos por la dictadura militar que se entronizó en Argentina en 1976, la organización, dirección y financiamiento del golpe de estado contra Salvador Allende en Chile en 1973 y el posterior sustento político internacional de la dictadura de Pinochet. Además se conoce su papel como soporte de la dictadura de Suharto en Indonesia y la autorización para el bombardeo sobre población civil en Vietnam, Laos y Camboya durante la guerra de liberación de esos pueblos en los años 70.
Es válido decir que Le Duc Tho en representación del honor y la dignidad del heroico pueblo vietnamita se negó a recibir el Premio Nobel junto a Kissinger.
Siguiendo la tradición del Nobel, Jimmy Carter en el año 2002, -cuando ya no era presidente- y había creado una fundación para lavar sus culpas de la necesaria vocación imperial que todo presidente de Estados Unidos debe tener para servir a las poderosas transnacionales que controlan la economía de ese país, también fue distinguido.
Durante su mandato, Carter, aunque tuvo una actitud menos agresiva que sus antecesores apoyó a los gobiernos represivos de Centroamérica, abogó por una salida a la ''estadounidense'' de la dictadura de Somoza en Nicaragua y el Sha de Irán. En Nicaragua incrementó los mecanismos de negociación para dejar fuera a los sandinistas del gobierno que sucediera a la dinastía somocista y hasta intentó una intervención militar a través de la OEA cuando la dictadura militar fenecía a mediados de 1979.
Sus asesores más importantes respondían a la lógica del Complejo Militar Industrial y durante su período el mundo vivió momentos de gran tirantez entre los polos de poder mundial. Carter fue gran promotor de las tensiones planetarias que elevaron considerablemente las ventas de armas en el orbe durante este período, se negó a ratificar los Tratados SALT-2 con la Unión Soviética para reducir el arsenal nuclear, por el contrario jugó un papel destacado en la renovación del arsenal nuclear de Estados Unidos y de la OTAN. Debe ser por todo esto que se hizo merecedor del Premio Nobel de la Paz.
Con todos estos antecedentes es fácil entender porque el Comité Noruego del Nobel le concede este reconocimiento al presidente Obama. En estos pocos meses de su gobierno ha hecho esfuerzos importantes para el logro de la paz en el mundo, entre estas acciones están el mantenimiento de Robert Gates como Secretario de Defensa, hecho inédito en la historia de Estados Unidos, aceptando la imposición del Complejo Militar Industrial, y avalando con ello la política guerrerista de Bush, el fortalecimiento del apoyo al genocidio israelí en Gaza, su solidaridad disimulada con la dictadura hondureña al no declarar jamás que lo ocurrido en ese país ha sido un golpe de estado, el incremento de la presencia militar estadounidense en Afganistán y su silencio ante el exterminio de su población civil indefensa por parte de las tropas de Estados Unidos y la OTAN, la profundización de la intervención militar en Irak, la reactivación de la 4ta. Flota de la Armada en el Caribe y el Atlántico Sur, la instalación de siete bases militares en Colombia, dos en Panamá y un radar en Costa Rica para restructurar y reinstalar la capacidad de mando y control del Comando Sur de las Fuerzas Armadas de la potencia imperial y cooperar a través de la DEA con los carteles del narcotráfico que introducen drogas en Estados Unidos al no tomar una sola medida para luchar contra la demanda de estupefacientes en su país.
No se puede criticar al Presidente Obama por haber sido objeto de tal reconocimiento, él no ha hecho nada por recibirlo, ni siquiera hizo campaña o ''lobby'' para ello, pero si tuviera un poquito de dignidad y honor debería mandar una carta al Comité noruego, negándose a recibirlo. Él, aún no ha hecho los méritos de Roosevelt, Wilson, Kissinger o Carter y por el bien de la salvaguarda de nuestro planeta y de la sobrevivencia de la vida sobre la tierra esperamos que nunca los haga.
Fuente: www.telesurtv.net
martes, 20 de octubre de 2009
lunes, 19 de octubre de 2009
Correa y el viraje hacia la derecha
Ecuador la lucha social se acrecienta
Con un duro discurso, Correa rechazó las bases que Estados Unidos pretende implementar en Colombia. En Ecuador, contrariamente a ese discurso pronunciado en la UNASUR y que generalmente lo hace en el exterior, la realidad es otra. Los gringos mantienen presencia efectiva en el Ecuador y ahora legalizada mediante acuerdos firmados el pasado 25 de agosto, entre los dos gobiernos, donde consta la legalización de la presencia de la DEA , el financiamiento y capacitación a las fuerzas represivas, las operaciones conjuntas, la creación de unidades investigativas, el sometimiento al polígrafo (detector mentiras) a militares y policías, todo bajo la cortina de la lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado.
La retórica de la revolución ciudadana, que la Patria ya es de todos (más bien de la nueva burguesía), que las manos limpias (ahora salpicadas de corrupción), las mentes lúcidas (ahora retrógradas), se ha vuelto contra los sectores sociales y populares, frenando el avance del proceso que se venía dando en el país.
Correa anunció en su posesión el pasado 10 de Agosto, que es necesario radicalizar el proceso, planteamiento que es correcto, siempre y cuando sea con los trabajadores y pueblos del Ecuador. Este no es el caso.
En medio de la agudización de las contradicciones internas del gobierno, el ala derecha ha logrado implantar su hegemonía, promoviendo leyes y medidas que perjudican a los trabajadores, maestros, estudiantes, indígenas, campesinos, comerciantes, etc. El pueblo pide hechos, la burundanga del discurso de Correa ya no surte efecto ante la falta de solución de la crisis económica, del alza de precios, el desempleo, la pobreza, la vivienda, etc. Los casos de corrupción con el hermano del presidente a la cabeza, la incompetencia de sus funcionarios, el desprestigio de la institucionalidad burguesa, que a pesar de los esfuerzos del gobierno, no ha podido ser recuperada, la prepotencia y autoritarismo de Correa ha provocado el descontento popular. Los parches y remiendas al sistema nos son suficientes ante la crisis.
Se planteó la creación de Comités de Defensa de la Revolución Ciudadana (o de Rafael Correa), integrados con militantes de Alianza País o funcionarios del régimen, incluso se sabe que gente con antecedentes paramilitares, en gobiernos anteriores, están a cargo de reclutar personas para estos comités que básicamente están concebidos para enfrentar a quienes se opongan a los designios de su majestad Rafael Correa. Buscan el enfrentamiento pueblo contra pueblo.
Por otro lado, la oligarquía se reagrupa hace intentos de tomar fuerza, lo hace en medios de comunicación para desprestigiar al gobierno, se rasga las vestiduras en defensa de la libertad de expresión, en medio de todo esto, se acrecienta una campaña anti comunista, anti revolucionaria a propósito de los cantos de sirena de Correa. La derecha guarda un silencio complaciente ante las protestas, aprobando en el fondo las políticas de Correa. Hay que señalar que la burguesía no ha sido afectada mayormente; en el gobierno existe la apertura para conversar con banqueros, empresarios, cámaras de producción contrariamente a la política de oídos sordos para con los maestros, trabajadores, estudiantes e indígenas
El Ecuador vive momentos conflictivos, la lucha social se acrecienta, sectores sociales y populares han sido insultados, estigmatizados y reprimidos. Los luchadores sociales han sido criminalizados, calificados de terroristas, matones, mediocres, pelafustanes.
Este es el caso del magisterio ecuatoriano que enfrenta constantes arremetidas por parte del régimen. En primera instancia el Magisterio hizo uso del derecho a la resistencia consagrado en el art. 98 de la Constitución , ante la implantación, por parte del Ministro de Educación Raúl Vallejo (10 años en este puesto), de una evaluación educativa netamente punitiva y persecutoria que viola preceptos constitucionales y que busca responsabilizarlos de la crisis educativa del país. Los maestros no fueron escuchados ante constantes movilizaciones.
Con el fin de destruir la organización gremial más grande del Ecuador, se aprobó una reforma a la ley de carrera docente que conculcó derechos sindicales consagrados incluso en la OIT. ; por otro lado mediante decretos se pretende asfixiar económicamente a este gremio impidiendo la contribución voluntaria de casi $1.50 por maestro a la UNE.
En ese camino también los trabajadores fueron afectados con decretos como el 1701 que busca el incremento de sueldos tomándolo de las utilidades de los trabajadores o como la ley del servicio público que busca dividir al movimiento sindical y en esta misma ley, asaltarle al maestro la mitad o más de su salario al incorporarlo como servidor público y dejar inexistente la ley de remuneraciones que rige al magisterio.
En cuanto al movimiento estudiantil, el gobierno creó unos semidioses tecnocratas en la Secretaria de Planificación SENPLADES, desde este supra organismo se crean leyes neoliberales por sobre las neoliberales. En un apretado síntesis: Ley de ordenamiento territorial plantea la entrega en 8 años de la educación, salud, vivienda y otras a los gobiernos seccionales, esto significa privatización. La ley de educación superior así como las otras deja ver las posiciones desarrollistas del régimen de Correa, esta ley elimina la autonomía universitaria, busca equilibrar la oferta y demanda de la mano de obra calificada o semicalifica, mediante el control gubernamental, una universidad al servicio del gobierno y no del pueblo. A propósito de esta ley Correa dijo en uno de sus enlaces habituales:“existen 10.000 carreras universitarias (de las cuales) muchas no contribuyen al desarrollo del país”. Añadiendo: “¿Es posible seguir subsidiando con 400 millones de dólares a las universidades para graduar desempleados?”.
La educación básica también se ve afectada por una ley que viola derechos de los maestr@s, concibe a la educación como un servicio y no como un derecho. En este tema, Rafael Correa, el pregonero del liberalismo de Eloy Alfaro que implantó el laicismo en el Ecuador, lanza un decreto 1780 en el cual el ministerio de gobierno y las misiones religiosas tendrán bajo su tutela la educación, la salud, los medios de comunicación y la cultura, e irán a evangelizar a las comunidades indígenas del oriente, esmeraldas y galápagos, apoyados, claro está, con las fuerzas armadas. Esto se asemeja a la época de la colonia cuando los españoles a sangre y fuego evangelizaban a los indígenas y para no irnos tan lejos, es la práctica del gobierno oscurantistas y conservador de García Moreno. Ay, si Don Eloy viera este decreto saltaría de su tumba.
Los recursos naturales están en riesgo. Una ley minera que ya fue aprobada, abre las puertas a la concesión a favor de las transnacionales; la ley de aguas que pretende la privatización de este recurso, aunque en la constitución diga lo contrario, ha generado una fuerte movilización por parte de la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador, CONAIE, que ven en esta ley la continuación del acaparamiento en pocas manos de este recurso. Aquí no falto el infaltable calificativo e insulto contra los indígenas, están locos, mentirosos, les dijo Correa.
Los campesinos en su lucha por la seguridad social, por creación de dispensarios médicos, por la entrega de tierras, por créditos por capacitación; la lucha de los comerciantes minoristas por una ley que defienda su legitimo derecho al trabajo, las amas de casa por la seguridad social, los trabajadores por el derecho al salario digno, por sus conquistas laborales, los barrios, las comunidades, en fin, varios son los sectores que se toman las calles y carreteras para demostrarle a este remedo de tirano, RAFAEL CORREA, que el cambio es con el pueblo no sin el.
Los maestros definieron un paro nacional indefinido el 14 de septiembre, que ha dejado maestr@s reprimidos, perseguidos, con acciones penales en su contra, calificados de mediocres, matones, terroristas, como lo ha repetido Correa que en su desesperación recurre a los insultos y amenazas para tratar de defender lo indefendible: su ministro de educación (camaleón camuflado de Verde). Varios directores, rectores y profesores han sido destituidos de sus cargos por apoyar el paro, Correa ante el supuesto fracaso del magisterio, visitó a los colegios mas importantes de Guayaquil para obligarlos a que vuelvan a clases, pero se enfrentó a estudiantes y maestros que rompiendo el miedo le gritaron VIVA EL PARO. Ahora esos maestros son perseguidos y tiene orden de captura. Esta es la revolución ciudadana.
Los estudiantes rebeldes y consecuentes han salido a las calles en solidaridad con sus maestros, se llegán a contabilizar hasta el momento, 116 estudiantes apresados, las protestas han sido duramente reprimidas violando la autonomía universitaria y secundaria, existen jóvenes y maestr@s golpeados y torturados, se reportó un estudiante herido de bala y dos por bombas lacrimógenas.
Los indígenas se levantaron este 27 de septiembre, iguales medidas anuncian otros sectores, los trabajadores y pueblos del Ecuador están en pie de lucha. En el país el levantamiento indígena se ha hecho sentir en algunas provincias como Pichincha, Azuay, Cañar y las provincias de la amazonia ecuatoriana, el paro es progresivo se prevé en el transcurso de los días la adhesión a esta medida de otras comunidades.
En el camino está el juego sucio del gobierno que trata, a través de cadenas televisivas, dividir al movimiento indígena y social. Alianza País, movimiento político de Rafael Correa, ha enviado sus emisarios para tratar de comprar conciencias, ha organizado contra marchas en defensa de “su lider” que han tenido poca convocatoria y le han significado un bumerán político. Hay que tener en cuenta que las fuerzas represivas tienen todo el aval de aplicar mano dura. Según declaraciones el objetivo es reprimir cualquier movilización así sea pacífica. El Comandante General de la Policía ha solicitado la colaboración de los militares para enfrentar esta ola de protestas e impedir que se paralice el país.
Los revolucionarios sabíamos que en este camino Correa podía ceder a la presión de la oligarquía, por sus propias características, por sus limitaciones, por la derecha enquistada y dar un quiebre en contra del pueblo ecuatoriano, pero también sabíamos y sabemos cuál es el camino para un verdadero cambio: la lucha armada, la lucha revolucionaria para la toma de poder: hoy sigue vigente. El escenario político y social ha cambiado, el combate popular, la violencia revolucionaria está en la palestra. A los hombres y mujeres del Ecuador nos toca enfrentar los nuevos acontecimientos y la arremetida de la represión.
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