lunes, 19 de octubre de 2009

Correa y el viraje hacia la derecha



Ecuador la lucha social se acrecienta


Con un duro discurso, Correa rechazó las bases que Estados Unidos pretende implementar en Colombia. En Ecuador, contrariamente a ese discurso pronunciado en la UNASUR y que generalmente lo hace en el exterior, la realidad es otra. Los gringos mantienen presencia efectiva en el Ecuador y ahora legalizada mediante acuerdos firmados el pasado 25 de agosto, entre los dos gobiernos, donde consta la legalización de la presencia de la DEA, el financiamiento y capacitación a las fuerzas represivas, las operaciones conjuntas, la creación de unidades investigativas, el sometimiento al polígrafo (detector mentiras) a militares y policías, todo bajo la cortina de la lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado.
La retórica de la revolución ciudadana, que la Patria ya es de todos (más bien de la nueva burguesía), que las manos limpias (ahora salpicadas de corrupción), las mentes lúcidas (ahora retrógradas), se ha vuelto contra los sectores sociales y populares, frenando el avance del proceso que se venía dando en el país.
Correa anunció en su posesión el pasado 10 de Agosto, que es necesario radicalizar el proceso, planteamiento que es correcto, siempre y cuando sea con los trabajadores y pueblos del Ecuador. Este no es el caso.
En medio de la agudización de las contradicciones internas del gobierno, el ala derecha ha logrado implantar su hegemonía, promoviendo leyes y medidas que perjudican a los trabajadores, maestros, estudiantes, indígenas, campesinos, comerciantes, etc. El pueblo pide hechos, la burundanga del discurso de Correa ya no surte efecto ante la falta de solución de la crisis económica, del alza de precios, el desempleo, la pobreza, la vivienda, etc. Los casos de corrupción con el hermano del presidente a la cabeza, la incompetencia de sus funcionarios, el desprestigio de la institucionalidad burguesa, que a pesar de los esfuerzos del gobierno, no ha podido ser recuperada, la prepotencia y autoritarismo de Correa ha provocado el descontento popular. Los parches y remiendas al sistema nos son suficientes ante la crisis.
Se planteó la creación de Comités de Defensa de la Revolución Ciudadana (o de Rafael Correa), integrados con militantes de Alianza País o funcionarios del régimen, incluso se sabe que gente con antecedentes paramilitares, en gobiernos anteriores, están a cargo de reclutar personas para estos comités que básicamente están concebidos para enfrentar a quienes se opongan a los designios de su majestad Rafael Correa. Buscan el enfrentamiento pueblo contra pueblo.

Por otro lado, la oligarquía se reagrupa hace intentos de tomar fuerza, lo hace en medios de comunicación para desprestigiar al gobierno, se rasga las vestiduras en defensa de la libertad de expresión, en medio de todo esto, se acrecienta una campaña anti comunista, anti revolucionaria a propósito de los cantos de sirena de Correa. La derecha guarda un silencio complaciente ante las protestas, aprobando en el fondo las políticas de Correa. Hay que señalar que la burguesía no ha sido afectada mayormente; en el gobierno existe la apertura para conversar con banqueros, empresarios, cámaras de producción contrariamente a la política de oídos sordos para con los maestros, trabajadores, estudiantes e indígenas
El Ecuador vive momentos conflictivos, la lucha social se acrecienta, sectores sociales y populares han sido insultados, estigmatizados y reprimidos. Los luchadores sociales han sido criminalizados, calificados de terroristas, matones, mediocres, pelafustanes.
Este es el caso del magisterio ecuatoriano que enfrenta constantes arremetidas por parte del régimen. En primera instancia el Magisterio hizo uso del derecho a la resistencia consagrado en el art. 98 de la Constitución, ante la implantación, por parte del Ministro de Educación Raúl Vallejo (10 años en este puesto), de una evaluación educativa netamente punitiva y persecutoria que viola preceptos constitucionales y que busca responsabilizarlos de la crisis educativa del país. Los maestros no fueron escuchados ante constantes movilizaciones.
Con el fin de destruir la organización gremial más grande del Ecuador, se aprobó una reforma a la ley de carrera docente que conculcó derechos sindicales consagrados incluso en la OIT.; por otro lado mediante decretos se pretende asfixiar económicamente a este gremio impidiendo la contribución voluntaria de casi $1.50 por maestro a la UNE.
En ese camino también los trabajadores fueron afectados con decretos como el 1701 que busca el incremento de sueldos tomándolo de las utilidades de los trabajadores o como la ley del servicio público que busca dividir al movimiento sindical y en esta misma ley, asaltarle al maestro la mitad o más de su salario al incorporarlo como servidor público y dejar inexistente la ley de remuneraciones que rige al magisterio.
En cuanto al movimiento estudiantil, el gobierno creó unos semidioses tecnocratas en la Secretaria de Planificación SENPLADES, desde este supra organismo se crean leyes neoliberales por sobre las neoliberales. En un apretado síntesis: Ley de ordenamiento territorial plantea la entrega en 8 años de la educación, salud, vivienda y otras a los gobiernos seccionales, esto significa privatización. La ley de educación superior así como las otras deja ver las posiciones desarrollistas del régimen de Correa, esta ley elimina la autonomía universitaria, busca equilibrar la oferta y demanda de la mano de obra calificada o semicalifica, mediante el control gubernamental, una universidad al servicio del gobierno y no del pueblo. A propósito de esta ley Correa dijo en uno de sus enlaces habituales:“existen 10.000 carreras universitarias (de las cuales) muchas no contribuyen al desarrollo del país”. Añadiendo: “¿Es posible seguir subsidiando con 400 millones de dólares a las universidades para graduar desempleados?”.
La educación básica también se ve afectada por una ley que viola derechos de los maestr@s, concibe a la educación como un servicio y no como un derecho. En este tema, Rafael Correa, el pregonero del liberalismo de Eloy Alfaro que implantó el laicismo en el Ecuador, lanza un decreto 1780 en el cual el ministerio de gobierno y las misiones religiosas tendrán bajo su tutela la educación, la salud, los medios de comunicación y la cultura, e irán a evangelizar a las comunidades indígenas del oriente, esmeraldas y galápagos, apoyados, claro está, con las fuerzas armadas. Esto se asemeja a la época de la colonia cuando los españoles a sangre y fuego evangelizaban a los indígenas y para no irnos tan lejos, es la práctica del gobierno oscurantistas y conservador de García Moreno. Ay, si Don Eloy viera este decreto saltaría de su tumba.
Los recursos naturales están en riesgo. Una ley minera que ya fue aprobada, abre las puertas a la concesión a favor de las transnacionales; la ley de aguas que pretende la privatización de este recurso, aunque en la constitución diga lo contrario, ha generado una fuerte movilización por parte de la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador, CONAIE, que ven en esta ley la continuación del acaparamiento en pocas manos de este recurso. Aquí no falto el infaltable calificativo e insulto contra los indígenas, están locos, mentirosos, les dijo Correa.
Los campesinos en su lucha por la seguridad social, por creación de dispensarios médicos, por la entrega de tierras, por créditos por capacitación; la lucha de los comerciantes minoristas por una ley que defienda su legitimo derecho al trabajo, las amas de casa por la seguridad social, los trabajadores por el derecho al salario digno, por sus conquistas laborales, los barrios, las comunidades, en fin, varios son los sectores que se toman las calles y carreteras para demostrarle a este remedo de tirano, RAFAEL CORREA, que el cambio es con el pueblo no sin el.
Los maestros definieron un paro nacional indefinido el 14 de septiembre, que ha dejado maestr@s reprimidos, perseguidos, con acciones penales en su contra, calificados de mediocres, matones, terroristas, como lo ha repetido Correa que en su desesperación recurre a los insultos y amenazas para tratar de defender lo indefendible: su ministro de educación (camaleón camuflado de Verde). Varios directores, rectores y profesores han sido destituidos de sus cargos por apoyar el paro, Correa ante el supuesto fracaso del magisterio, visitó a los colegios mas importantes de Guayaquil para obligarlos a que vuelvan a clases, pero se enfrentó a estudiantes y maestros que rompiendo el miedo le gritaron VIVA EL PARO. Ahora esos maestros son perseguidos y tiene orden de captura. Esta es la revolución ciudadana.
Los estudiantes rebeldes y consecuentes han salido a las calles en solidaridad con sus maestros, se llegán a contabilizar hasta el momento, 116 estudiantes apresados, las protestas han sido duramente reprimidas violando la autonomía universitaria y secundaria, existen jóvenes y maestr@s golpeados y torturados, se reportó un estudiante herido de bala y dos por bombas lacrimógenas.
Los indígenas se levantaron este 27 de septiembre, iguales medidas anuncian otros sectores, los trabajadores y pueblos del Ecuador están en pie de lucha. En el país el levantamiento indígena se ha hecho sentir en algunas provincias como Pichincha, Azuay, Cañar y las provincias de la amazonia ecuatoriana, el paro es progresivo se prevé en el transcurso de los días la adhesión a esta medida de otras comunidades.
En el camino está el juego sucio del gobierno que trata, a través de cadenas televisivas, dividir al movimiento indígena y social. Alianza País, movimiento político de Rafael Correa, ha enviado sus emisarios para tratar de comprar conciencias, ha organizado contra marchas en defensa de “su lider” que han tenido poca convocatoria y le han significado un bumerán político. Hay que tener en cuenta que las fuerzas represivas tienen todo el aval de aplicar mano dura. Según declaraciones el objetivo es reprimir cualquier movilización así sea pacífica. El Comandante General de la Policía ha solicitado la colaboración de los militares para enfrentar esta ola de protestas e impedir que se paralice el país.
Los revolucionarios sabíamos que en este camino Correa podía ceder a la presión de la oligarquía, por sus propias características, por sus limitaciones, por la derecha enquistada y dar un quiebre en contra del pueblo ecuatoriano, pero también sabíamos y sabemos cuál es el camino para un verdadero cambio: la lucha armada, la lucha revolucionaria para la toma de poder: hoy sigue vigente. El escenario político y social ha cambiado, el combate popular, la violencia revolucionaria está en la palestra. A los hombres y mujeres del Ecuador nos toca enfrentar los nuevos acontecimientos y la arremetida de la represión.

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